1. Consideramos que el alumnado no debe ser un mero receptor de conocimientos, sino que debe ser creador activo del saber junto con el profesor/a, en las escuelas se deben aprender conocimientos, desarrollar habilidades y fomentarse las actitudes necesarias para vivir en una autentica democracia.En la educación no puede someterse todo a la aplicación de normas y reglas definitivas para conseguir los resultados previstos. La enseñanza es una actividad compleja que se desarrolla en escenarios singulares, claramente determinada por el contexto, los planteamientos teóricos nos pueden prestar ayuda para comprender las situaciones prácticas, pero no, nos pueden indicar como resolverlas.
2. Nuestras ideas sobre educación han ido cambiando y evolucionando a la vez que hemos ido vivenciando los distintos periodos de socialización como estudiantes y docentes.
Encuadramos la escuela dentro de la perspectiva tecnológica, donde el libro de texto suele seguirse a rajatabla, y se someten a los alumnos a aprendizajes de forma mecánica. Se aprende para aprobar y olvidar.
Durante el periodo de formación inicial, algunos profesores nos enseñan nuevas formas de aprendizaje, nos enseñan un curriculum que se caracteriza por su apertura y flexibilidad, y el aula como un escenario vivo y cambiante.
El aprendizaje de estas nuevas perspectivas “practica y crítica”, se ven truncadas al inicio de las prácticas, ya que nos devuelven a la perspectiva tradicional que sufríamos cuando éramos estudiantes.
Del mismo modo, podemos ver como se regula burocráticamente la vida escolar, reduciéndose el quehacer profesional del docente a las exigencias técnicas.
3. Para nosotras el periodo de formación inicial está siendo insuficiente y condicionado, excesivamente teórico y dejando poco lugar a enfrentarnos a la práctica.
La formación del profesorado no puede reducirse a la adquisición del conocimiento teórico, la práctica debe convertirse en el eje central de la formación tanto en la formación inicial como en la formación permanente, observando, analizando, cuestionando lo que sucede en nuestras aulas, en las de otros.
4. Podríamos reconstruir nuestra práctica educativa, mediante una profunda reestructuración de las escuelas como organizaciones que aprenden y que son capaces de generar espacios de indagación y cooperación.
Los profesores/as deben prepararse para trabajar en un ambiente cambiante e impredecible, en donde el conocimiento se construye desde diferentes fuentes y perspectivas. Así, el papel del profesor debería de cambiar desde una autoridad que distribuye conocimientos hacia un sujeto que crea ambientes de aprendizaje complejos, implicando a los alumnos/as en actividades apropiadas, de manera que los alumnos puedan construir su propia comprensión del material a estudiar, trabajando con los alumnos como compañeros en el proceso de aprendizaje.
Cambios que conduzcan a una estructura escolar más flexible y adaptada a las posibilidades y necesidades individuales de los alumnos.
5. Debido a la diversidad cultural, las clases y los centros, han de convertirse en lugares muy flexibles en términos curriculares y pedagógicos, y este tipo de flexibilidad requiere una mayor flexibilidad de tiempo y espacio en las estructuras de la escuela (duración de las clases, organización de las aulas, etc.) para acomodarse y sacar partido de esta diversidad.
6. La sociedad está envuelta en un complejo proceso de trasformación.
Pero… ¿En qué afectan estos cambios a los profesores?
Hoy en día la responsabilidad del aprendizaje recae en los docentes e instituciones educativas y es verdad que los docentes son responsables de su propio trabajo, pero no son responsables de todos los problemas del sistema educativo.
7. El desarrollo profesional conforma la vida profesional de los docentes, en donde la formación es un elemento importante que la integra. Por ello, hay que tener en cuenta, que la formación es una parte de este desarrollo profesional, que está integrado además por otros factores como: la carrera docente, el status profesional, el clima laboral, el contexto laboral, etc.
Tradicionalmente la formación del profesorado ha discurrido por dos vías: la inicial y la permanente, en función del momento profesional del profesor, y la formación del docente como un continuo que debe estar presente a lo largo de toda la trayectoria profesional del profesor.
Algunos obstáculos y resistencias en la formación del profesorado, son:
- El individualismo y el aislamiento.
- La resistencia al cambio.
- Escasa implicación institucional.
- Excesiva carga lectiva que tiene el profesorado.
- Etc.

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ResponderEliminarUna vez leído el texto y analizado, pasamos a realizar la valoración cualitativa.
ResponderEliminarEl trabajo que se nos presenta, en relación a la presentación formal, es el adecuado. Como dato relevante que tenemos que objetar es la falta de una portada.
Haciendo referencia a los aspectos del contenido consideramos una adecuada comprensión de los contenidos por lo que presenta una buena estructuración.
En los aspectos argumentativos decir que está bien redactado, fundamentando las explicaciones y siendo concisas.
Por lo que destacamos una valoración positiva en relación a vuestra tarea número 2.
Pensamos que este trabajo esta bastante completo, muy bien estructurado y muy claro a la vista. Un punto a su favor es que nos ha resultado bastante ameno en su lectura, ya que no se centra únicamente en plasmar la teoría, sino que además reflejan sus puntos de vistas personales.
ResponderEliminarUtilizan la referencia de autores, aunque no en exceso, solo para recalcar o confirmar algún punto concreto de sus experiencias. También podemos decir que existe una claridad expositiva en las ideas que se quieren plasmar.
Además de esto creemos que tiene una buena presentación, que ayuda a encontrar en cualquier momento aquel punto que nos interese.
En definitiva, pensamos que dicho trabajo es realmente lo que se pide en esta pregunta, es decir, contestar a una serie de preguntas contrastando ideas o experiencias con la teoría de la asignatura.