jueves, 22 de abril de 2010

B3: DEL CONOCIMIENTO DOCENTE Y SU DESARROLLO


En el documento se describen diferentes maneras que tienen tres profesores de teorizar sus propias prácticas, donde manifiestan la visión de la práctica que realizan y la forma de ver la relación entre la teoría y la práctica que sostienen.


John Smith, David Evans y Mary Jones, realizan un estudio basada en la escuela para introducir los cambios y mejoras que podrían efectuar en su enseñanza a grupos formados por alumnos de capacidad no uniforme.

- El primero de ellos, John Smith era profesor de matemáticas y tenía algunas dudas sobre enseñanza a grupos de algunos de alumnos de distintas capacidad.

Después de medir la capacidad de los alumnos y comparar el progreso en matemáticas, según los resultados obtenidos John redactó un informe que recomendaba estrategias y procedimientos específicos de matemáticas para grupos heterogéneos, además de recomendaciones sobre su puesta en práctica.

La reflexión técnica encuentra sus raíces en la racionalidad instrumental y defiende que los docentes toman conocimiento generado por investigadores universitarios y lo aplican para resolver los problemas instrumentales de la práctica (Phelan, 1997).


- David Evand era un partidario de la enseñanza a grupos heterogéneos, también le planteaba ciertas dificultades. Parecía que sus enseñanzas a grupos de capacidades mixtas no funcionaba como debería y no sabía por qué. Quería cambiar las cosas, de manera que los alumnos/as menos capaces participaran en igualdad.

David redactó sus hallazgos en forma de estudio de casos: una exposición reflexiva, informal, que contenía diversas intuiciones que ayudaban a explicar lo que ocurría en su clase.

Carter (1990) define el conocimiento práctico como aquel que los docentes tienen de las situaciones de clase y los dilemas con que se enfrentan actuando de modo propositito en dichos ámbitos.


- Mary Jones era partidaria de la enseñanza a grupos heterogéneos.


Tanto Mary como John, querían analizar la medida en que su enseñanza a grupos heterogéneos estaba distorsionada y controlada por la ideología, la ideología de una meritocracia en este caso. Por ello, Mary redactó también un estudio de casos crítico e histórico.

La reflexión crítica es un proceso por el que el profesor llega a ser consciente de la influencia de las limitaciones ideológicas y sociales en sus prácticas y obtienen el control sobre la dirección de esas influencias.

Por tanto, el objetivo del enfoque crítico consiste en aumentar la autonomía racional de los profesionales, y trata de conseguirlo interpretando la práctica educativa no sólo como una práctica moral sino también social, históricamente situada, culturalmente implantada y, en consecuencia, siempre vulnerable a la deformación ideológica.

El enfoque crítico, como el práctico, trata de educar a los profesionales promoviendo el conocimiento y sí mismos.


    miércoles, 14 de abril de 2010

    PRÁCTICA 2: Cómo hemos ido aprendiendo a enseñar

    1. Consideramos que el alumnado no debe ser un mero receptor de conocimientos, sino que debe ser creador activo del saber junto con el profesor/a, en las escuelas se deben aprender conocimientos, desarrollar habilidades y fomentarse las actitudes necesarias para vivir en una autentica democracia.

    En la educación no puede someterse todo a la aplicación de normas y reglas definitivas para conseguir los resultados previstos. La enseñanza es una actividad compleja que se desarrolla en escenarios singulares, claramente determinada por el contexto, los planteamientos teóricos nos pueden prestar ayuda para comprender las situaciones prácticas, pero no, nos pueden indicar como resolverlas.


    2. Nuestras ideas sobre educación han ido cambiando y evolucionando a la vez que hemos ido vivenciando los distintos periodos de socialización como estudiantes y docentes.

    Encuadramos la escuela dentro de la perspectiva tecnológica, donde el libro de texto suele seguirse a rajatabla, y se someten a los alumnos a aprendizajes de forma mecánica. Se aprende para aprobar y olvidar.

    Durante el periodo de formación inicial, algunos profesores nos enseñan nuevas formas de aprendizaje, nos enseñan un curriculum que se caracteriza por su apertura y flexibilidad, y el aula como un escenario vivo y cambiante.

    El aprendizaje de estas nuevas perspectivas “practica y crítica”, se ven truncadas al inicio de las prácticas, ya que nos devuelven a la perspectiva tradicional que sufríamos cuando éramos estudiantes.

    Del mismo modo, podemos ver como se regula burocráticamente la vida escolar, reduciéndose el quehacer profesional del docente a las exigencias técnicas.

    3. Para nosotras el periodo de formación inicial está siendo insuficiente y condicionado, excesivamente teórico y dejando poco lugar a enfrentarnos a la práctica.

    La formación del profesorado no puede reducirse a la adquisición del conocimiento teórico, la práctica debe convertirse en el eje central de la formación tanto en la formación inicial como en la formación permanente, observando, analizando, cuestionando lo que sucede en nuestras aulas, en las de otros.

    4. Podríamos reconstruir nuestra práctica educativa, mediante una profunda reestructuración de las escuelas como organizaciones que aprenden y que son capaces de generar espacios de indagación y cooperación.

    Los profesores/as deben prepararse para trabajar en un ambiente cambiante e impredecible, en donde el conocimiento se construye desde diferentes fuentes y perspectivas. Así, el papel del profesor debería de cambiar desde una autoridad que distribuye conocimientos hacia un sujeto que crea ambientes de aprendizaje complejos, implicando a los alumnos/as en actividades apropiadas, de manera que los alumnos puedan construir su propia comprensión del material a estudiar, trabajando con los alumnos como compañeros en el proceso de aprendizaje.

    Cambios que conduzcan a una estructura escolar más flexible y adaptada a las posibilidades y necesidades individuales de los alumnos.

    5. Debido a la diversidad cultural, las clases y los centros, han de convertirse en lugares muy flexibles en términos curriculares y pedagógicos, y este tipo de flexibilidad requiere una mayor flexibilidad de tiempo y espacio en las estructuras de la escuela (duración de las clases, organización de las aulas, etc.) para acomodarse y sacar partido de esta diversidad.

    6. La sociedad está envuelta en un complejo proceso de trasformación.

    Pero… ¿En qué afectan estos cambios a los profesores?

    Hoy en día la responsabilidad del aprendizaje recae en los docentes e instituciones educativas y es verdad que los docentes son responsables de su propio trabajo, pero no son responsables de todos los problemas del sistema educativo.

    7. El desarrollo profesional conforma la vida profesional de los docentes, en donde la formación es un elemento importante que la integra. Por ello, hay que tener en cuenta, que la formación es una parte de este desarrollo profesional, que está integrado además por otros factores como: la carrera docente, el status profesional, el clima laboral, el contexto laboral, etc.

    Tradicionalmente la formación del profesorado ha discurrido por dos vías: la inicial y la permanente, en función del momento profesional del profesor, y la formación del docente como un continuo que debe estar presente a lo largo de toda la trayectoria profesional del profesor.



    Algunos obstáculos y resistencias en la formación del profesorado, son:
    - El individualismo y el aislamiento.
    - La resistencia al cambio.
    - Escasa implicación institucional.
    - Excesiva carga lectiva que tiene el profesorado.
    - Etc.

    miércoles, 24 de marzo de 2010

    ¿En qué cultura docente/profesional nos socializamos?


    Partiendo de que la socialización docente trata de comprender los sucesos por los que el individuo empieza a participar como miembro de la sociedad de maestros (Zeichner y Gore, 1990) nuestras experiencias personales de socialización en la profesión, durante la formación inicial y el período de prácticas han sido:
    Como punto de partida, coincidimos en que las experiencias escolares anteriores a la formación inicial, junto con nuestras características únicas personales han sido fuerzas principales de socialización. Algunos docentes tienden a reproducir en el aula lo asimilado como una forma eficaz de enseñanza cuando aprendieron como alumnos/as en sus primeros años escolares.

    Además, la formación en la Universidad junto con las prácticas en las escuelas, ha sido esenciales en nuestro proceso de socialización, puesto que es el primer momento en el que se produce la transición de estudiante a profesor.

    “La socialización empieza con la formación y sigue durante los primeros años de enseñanza, donde las condiciones del contexto escolar determinan en gran medida lo que significa ser docente y las posibilidades y limitaciones con las que cuenta.”
    (Staton y Hunt, 1992)

    Las experiencias formativas en la Universidad no nos aportaron de forma significativa conocimientos y habilidades para ejercer nuestra profesión. Por lo que, ambas hemos tenido que buscar estrategias y nuevos significados de ser maestra, puesto que existe una gran diferencia entre la formación inicial universitaria y la realidad a la que nos enfrentamos. Esta separación entre la realidad del oficio y lo que se toma en cuenta en la formación constituye el origen de muchas desilusiones.

    Nuestras experiencias durante el periodo de prácticas universitarias en los diferentes centros escolares han sido muy diferentes, aunque con muchos aspectos comunes.

    El tutor/a de aula es el agente más significativo para nosotros durante este período, pues “pensamos” que por tener más experiencia sus actuaciones son las adecuadas.

    Los tutores imponen en el aula la autoridad, mediante el control y la disciplina los alumnos deben permanecer callados y en todo momento permanecer organizados. Dentro del aula el control del alumnado para que no hable, no interrumpa y esté en su sitio, ocupaba la mayor parte de nuestro tiempo.

    Otro aspecto que preocupa mucho a los tutores es “el tiempo”, que los alumnos estén en todo momento trabajando y realicen el mayor número de tareas posible. Se premia la rapidez en la realización de las tareas, es necesario terminar una tarea para poder empezar la siguiente, que suele ser más divertida utilizándolo como estímulo de la primera. Si no son terminadas se recurre al castigo, (te quedas sin recreo para terminarlas).

    Está necesidad de rapidez en las tareas, han perjudicado en “la calidad” de las tareas, ya que está queda reducida a seguir unas pautas determinadas y a la repetición. Las actividades más creativas, tienen un formato prefijado, para poder realizarlas con mayor rapidez.

    Después de varias semanas llevando a cabo está forma de trabajo, llega el momento en que no sabes aplicar otra metodología que sirva para aprender.

    Es un período en el que se viven muchas tensiones por querer aprender en un contexto desconocido, en que el quieres adquirir un conocimiento lo más valioso y rico posible para su posterior puesta en práctica.

    Pero el practicum, como Contreras Domingo (1987) afirma, no se trata sólo de hacer prácticas, sino de realizar aprendizajes prácticos, en el sentido de analizar y reflexionar sobre la realidad.

    Por otro lado, y haciendo referencia al aislamiento docente, la percepción que cada una de nosotras ha vivenciado durante nuestro periodo de prácticas, ha sido diferente.

    Otro problema es el de la intensificación, para garantizar eficientes resultados de aprendizaje de todos los alumnos/as existe un aumento en las tareas del docente, originando una sensación de sobrecarga de trabajo. A medida que pasa el tiempo el trabajo del docente se complica, ya que la sociedad evoluciona rápidamente y estos cambios deben incorporarse a las escuelas. Por tanto se debe fomentar en los docentes el interés por renovarse, mostrándoles nuevas prácticas que mejoren y faciliten sus prácticas docentes.

    Aunque parece que solo existen aspectos negativos en la labor docente, para nosotras hay un sinfín de razones para ser docente pero también creemos que todas ellas nos llevan a una meta común: ser cada vez mejores como individuos y como sociedad. Para ello los docentes debemos poner todo nuestro interés y profesionalidad y la sociedad debe de ayudarnos en lo necesario para desarrollar nuestra labor de la mejor forma posible.


    García Martínez, Nuria

    Muñiz Oneto, Rocío

    viernes, 12 de marzo de 2010

    Dos futuras psicopedagogas os damos la bienvenida a nuestro blog. Esperamos vuestra participación. Saludos


    jueves, 11 de marzo de 2010

    ¿PsicoQué? ¿Que es la Psicopedagogía?

    PSICOQUÉ?
    por Carlos Pajuelo

    “¿Psico qué?”, esa es la pregunta que más veces habéis contestado en estos últimos dos años a los asombrados rostros de vuestros padres, amigos, vecinos que de forma incrédula asentían ante vuestras explicaciones. Pero me temo que todavía seguiréis, durante mucho tiempo, teniendo que contestar a esta pregunta sólo que en su variante “¿y eso para qué sirve?”.
    Yo a mi padre le di un enorme disgusto el día que le anuncie que quería estudiar Psicología. Recuerdo que una tarde me cogió por los hombros y me dijo: “Carlos, tus hermanos estudian medicina, los médicos tienen un trabajo muy bonito, ayudan a las personas, son respetados socialmente, y además ganan dinero. Y dime, ¿para qué sirve un psicólogo de los....”? yo en ese momento, a falta de argumentos, le miré y le dije preguntando “¿para ser feliz?...” feliz, feliz “se fue murmurando mientras daba un portacito... y desde el pasillo me gritó: “felices son los idiotas”.
    Me vais a permitir que como padrino vuestro, asuma el deber de un buen padrino que consiste en haceros un regalo. ¿Y qué se le regala a una promoción? me he estado preguntando esta mañana. Fui al Corte Inglés a la sección de promociones pero sólo había vajillas de Santa Clara, y tres botes de colacao sal precio de dos, así que desdeñada la idea de un regalo material, me vino como una revelación, una voz por el pasillo de mi casa que me decía “papá para que sirve un psicopedagogo”... mi hijo Arturo me dio la idea, esto es lo que les voy a regalar a mis alumnos, lo que yo creo, lo que pienso, lo que siento y lo que contesto cuando alguien me pregunta ¿para qué sirve un psicopedagogo?
    “Para cinco cosas fundamentales...” digo seriamente mirando los ojos de mi indocumentado preguntón a la vez que levanto mi mano abierta enérgicamente mostrando los 5 dedos.
    La primera, y entonces muestro el dedo índice, la psicopedagogía te hace más inteligente (que no más listo) porque te enseña lo poco que sabes, te enseña a saborear cada una de las cosas que vas aprendiendo y al aprender disfrutas con lo nuevamente adquirido y te sorprendes de todo lo que aún te falta por aprender. El trabajo de psicopedagogo discurre por un camino en el que la búsqueda de respuestas, la formulación de hipótesis, el descubrimiento de nuevas vías se constituyen en las herramientas más adecuadas para recorrer ese apasionante camino que nunca tiene fin. Si disfrutamos de lo que aprendemos podremos contagiar ese entusiasmo a los demás, tanto a los que enseñan como a los que aprenden.
    La segunda, y entonces levanto los dedos índice y corazón, la psicopedagogía te hace más alto, porque te ayuda a crecer personalmente, el trabajo de psicopedagogo te enseña a responsabilizarte de tu propia vida: la personal y la profesional; porque el trabajo en la escuela, nuestra oficina de trabajo, que es un espacio en el que podemos comprobar como muchas de las tensiones que se producen en ella no son más que el reflejo de la incapacidad, del miedo, a responsabilizarnos que presentamos los seres humanos. Y cuando asumimos nuestra responsabilidad, laboral y personal, mostramos a los demás que el error es sólo una faceta más de nuestra vida.
    La tercera, y se iza el dedo anular junto a los anteriores, la psicopedagogía mejora nuestra capacidad para comunicarnos, nos da la posibilidad de poder entender a los demás, de entender a los alumnos que sufren por el fracaso académico y personal, de entender a los padres que sufren por el fracaso propio o el ajeno, de entender a los maestros y maestras que sufren por los fracasos propios y ajenos. Y cuando uno es capaz de percibir en si mismo el sentimiento ajeno, ese día se aprende que para comunicarse no son necesarias todas las palabras.
    La cuarta, y se añade a los dedos anteriores el meñique, la psicopedagogía te dota de sentido del humor. Sentido del humor necesario para poder desmitificar la cantidad de teorías, ideas, filosofías, que a menudo nos hacen comportarnos profesional y personalmente de forma estrecha. Sentido del humor para poder reírnos de nosotros mismos, para poder poner en duda no sólo las creencias de los demás sino también nuestras propias creencias. La psicopedagogía nos enseña a reír, y saber reír es una buena ayuda para vivir.
    La quinta, y entonces la mano se abre totalmente, la psicopedagogía te hace tener una profesión, una forma “honrada” de ganarse el sustento. Un sueldo. Y esto es importante, nuestro trabajo va más allá de la vocación, de la solidaridad, de la entrega o del altruismo.... nuestro trabajo exige profesionalidad, conocimientos, pericia.
    Y cuando cierro la mano, vuelvo a mirar a los ojos y le añado... “además sirve, a menudo, para sentirme feliz, con la sencilla, e ilimitada felicidad de los idiotas”.